Por Bruno Rivas

“La esperanza es peligrosa… vuelve locos a los hombres”, le dice ‘Red’ Redding (Morgan Freeman) a Andy Dufresne (Tim Robbins) en “Sueños de fuga”. El inicio de las clasificatorias eliminatorias me hizo recordar esa frase de la aclamada cinta. Y es que una vez más los hinchas de la selección volvemos a creer sin dudas ni murmuraciones en la posibilidad de llegar a Rusia 2018. A pesar de que estamos más calatos que nunca -tenemos un campeonato de pobrísimo nivel y nuestras principales figuras están en declive- el sueño mundialista se mantiene intacto. En estos momentos, incluso después de haber perdido 2 a 0 en Barranquilla, estamos suspendidos en el aire sostenidos por la esperanza. A la luz de las circunstancias, ¿podríamos decir que ya no hemos vuelto locos?

Para el inicio de la eliminatoria, CMD ha sacado al aire un comercial dirigido por Claudia Llosa. A pesar de que el espíritu es motivar a la fanaticada, personalmente me inspira rechazo. En él, los hinchas peruanos son representados como una horda de fanáticos reunidos en una formación que me hace recordar a la de un estado totalitario. Una canción hermosa como “Contigo Perú” es transformada en un grito guerrero en el cual la letra es eclipsada por el ruido. Son casi zombies que actúan por instinto y se agrupan en manadas. Sin embargo, quizás haya un acierto en el spot. ¿No será que el hincha peruano se ha transformado en ese fanático que cuando juega la selección actúa como un zombie?

El jueves presenciamos una derrota más de la selección. Siguiendo el libreto de siempre, la blanquirroja recibió dos goles de un rival que no se mostró tan temible como en otras presentaciones. Goles en una pelota parada y en el último minuto y oportunidades desperdiciadas marcaron un derrotero que conocemos muy bien. La decepción volvió a abrazarnos.  No obstante, para mi sorpresa, desde hinchas de a pie hasta especialistas de renombre afirmaron sentirse satisfechos por la presentación de la selección. Poco importaba que los rivales directos hubieran ganado de visita puntos importantísimos. Todavía hay espacio para la esperanza en el caso del zombie hincha peruano.

En varios posts he señalado que no tengo ni la más mínima esperanza de que la selección llegue a Rusia. No tenemos con qué y además no lo merecemos. Tras el encuentro del jueves, estoy convencido de que ya no jugamos la eliminatoria para clasificar al mundial sino para ganarle a nuestros rivales históricos. Nuestra reivindicación está en las alegrías momentáneas y no en la felicidad absoluta. Solo así puedo entender que las entradas para el partido con Chile sean más costosas que en el torneo anterior. Que a pesar de que venimos de eliminación en eliminación, los precios sean los más caros de la región y los estadios no paren de llenarse. De repente, no nos ha invadido la locura ni nos hemos convertido en zombies. Quizás en realidad ya no nos importa llegar a Zihuatenejo, el paraíso del que tanto hablaba Andy Dufresne y que para nosotros es el mundial de fútbol.

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