Por Fabrizio Tealdo Zazzali

 

El calendario anual del circuito de tenis se inicia al otro lado del mundo y avanza siguiendo el curso del sol, comenta Andre Agassi en Open, sus memorias. Melbourne es el principio del ciclo que terminará en once meses, pero es más que el comienzo para los tenistas, es un símbolo de renacimiento, un amanecer. Los que no han logrado consagrarse, que son la inmensa mayoría, canalizan toda su energía en este torneo grande. Toman las vacaciones para recargar baterías, eliminar taras en su juego, perfeccionar falencias, añadir fortalezas, convertirse, en suma, en jugadores más sólidos y levantar lo que les ha sido vedado.

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