Seis ediciones consecutivas de la Copa América alcanzando los cuartos de final; la última vez que no clasificó fue en 1995. Desde el 93, ha sobrevivido a dos grupos de la muerte. Suenan a los palmarés de una selección consolidada, pero no, son los de la blanquirroja. Hay más. En 1993 Perú clasificó invicto en el Grupo B, que completaban Brasil, Chile y Paraguay; la Roja de “Bam Bam” Zamorano se quedó en el camino, con soberbia actuación de “Miguelón” Miranda, tapada de penal incluida al 9 de la selección chilena y el Real Madrid en el partido decisivo, que ganamos 1-0 con gol de “Chemo” Del Solar. En el 2001, la selección clasificó como el mejor tercero también del Grupo B, otro de la muerte, completado por Brasil, México y Paraguay.

Perú Grupo Copa América 93

¿Cómo una selección que deambula entre el malestar y la vergüenza ha tenido actuaciones por encima del promedio, mejores que las de mundialistas como Paraguay o Ecuador? Hay algo de mérito de la blanquirroja, selección que al tener un plantel tan corto, le sientan mejor los torneos que duran semanas a los que se prologan años como las Eliminatorias. El otro es que clasificar en la Copa es fácil, tremendamente fácil.

De doce selecciones, en la fase de grupos sólo se quedan cuatro. El resto, directo a cuartos de final. Costa Rica pasó la primera fase en el 2004 con un partido ganado y -3 de diferencia de gol; Uruguay en el 99 con 3 puntos y -2 de promedio; Colombia en el 97 también con 3 puntos y 0 de promedio. Los números en la Copa nos juegan a favor. En la edición actual basta con ganarle a Venezuela y que en otro grupo dos equipos saquen un punto; o sea, que empaten entre ellos y pierdan sus otros dos partidos. Es tan mero trámite, que incluso con un empate y si no te golean, se puede llegar a cuartos. Nunca se ha dado, pero siempre hay una primera vez. Como está Perú, hay que apuntar a lo inédito. Varios venimos haciendo numerología desde antes de empezar a jugar.

Pero no solo está el tema de lo fácil que es pasar. Añado el ya mencionado asunto del plantel corto. En una Eliminatoria, las lesiones, declive de rendimiento durante la temporada, en fin, todos los factores que conocemos de memoria, se vuelven intramitables debido al fixture largo, con fechas distanciadas por meses. Sin embargo, en unas cuantas semanas son manejables para un once con las ideas claras y una cuota decente de gol. La prensa, además, juega menos en contra, porque el hostigamiento se reduce fuera de las fronteras, donde los enviados especiales o corresponsables prefieren adular para conseguir notas y los asediados por la prensa extranjera son las estrellas que visten otras camisetas. Anímicamente la Copa no pesa tanto para la blanquirroja. No tiene punto de comparación con la presión del Mundial, al límite de que Peredo sostiene que la Copa es una prueba para ver el lugar en el que estamos parados a nivel Sudamérica y apuntar al Mundial del 2018.

Todo esto lleva a que Perú suela clasificar en la Copa, incluso con resultados históricos como aquel 3-0 a Uruguay, la reciente eliminación en cuartos a Colombia o el repaso que Paolo Guerrero le dio a la zaga venezolana por el tercer puesto de la última Copa América, en ese 4-1 que hizo del antepenúltimo puesto en las Eliminatorias más triste y patético.

Paolo Venezuela 2011

El tema, como me dicen varios amigos, es que ahora no estamos ni para ganarle a Venezuela. Si tuviéramos a Jamaica o Bolivia en el grupo, los otros dos del bombo 4, me atracaban la numerología, pero con Venezuela, no. Me gusta dar la contra, qué se le va a hacer, soy un diagnosticado del Dr. Mehmet Uqbar, así que a Betsson para meterle unas fichas de puro loco,  a lo Gareca, que apuesta por Vargas de lateral izquierdo para ganar peso ofensivo, como si eso fuera lo que nos falta.