Por Juan Novoa

Lo sucedido el martes por noche con el volante chileno Arturo Vidal deja en evidencia que con el futbolista sudamericano no queda otra que tener mano dura. Ejemplos de excesos tenemos por doquier. Jugadores peruanos que se amanecen, futbolistas chilenos que se divierten, estrellas colombianas que se van de rumba. Todos están cortados por la misma cuerda.

Vidal aprovechó un permiso que le dio el seleccionador sureño Jorge Sampaoli e hizo lo que quiso. Ese tiempo que le dio su DT debía aprovecharlo para estar relajado, sin desgastar fuerzas; pero no, él optó por salir de Santiago para ir a un casino -junto a su esposa- y tomar unos tragos. Lo más grave es que de regreso a la capital chilena condujo bajo los efectos del alcohol su costosísimo Ferrari a gran velocidad perdiendo el control para terminar estrellándose.

El ‘Rey Arturo’ puso en riesgo no solo su integridad, sino también a su mujer y a otros conductores. Por gracia de Dios no se mató y no mató a otros.

No es la primera vez que un técnico le otorga libertad a sus jugadores y estos la desaprovechan. Sucedió con la misma escuadra chilena en 2011 cuando Vidal junto a Gonzalo Jara, Jean Beausejour, Carlos Carmona y Jorge Valdivia, llegaron con retraso a la concentración y en estado de ebriedad. Esto tras participar del bautismo del hijo del ‘Mago’. El ex entrenador argentino de Chile, Claudio Borghi, y la ANFP decidieron castigar a estos futbolistas con 20 partidos afuera de la selección. Después se redujo la sanción. Y eso es solo una muestra del largo historial de indisciplinas cometidos por jugadores mapochos.

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Pese a que Vidal cometió una falta grave, Jorge Sampaoli, DT de Chile, decidió no excluirlo de la selección pues antepuso el tema deportivo. Es que sin el volante de la Juventus, Chile pierde casi el 50% de su poderío. Total, para el ‘Hombrecito’ todo vale con tal de ganar la Copa América. Horas después, el ‘Rey Arturo’ compareció en una rueda de prensa donde -entre lágrimas- pidió disculpas a todo el mundo por su accionar, quizás olvidando que luego de su accidente se puso atrevido con los carabineros que lo intervinieron.

En lo personal, lo más loable me pareció la labor de los Carabineros que detuvieron al jugador pese a que -junto a Alexis Sánchez- es la gran figura de su selección. Vidal pasó la noche en custodia y llegó al juzgado donde le abrieron un proceso que, de acuerdo, a las leyes chilenas podría hasta llevarlo a prisión por conducir en estado de embriaguez.

Nuestro país no está exento de esos escándalos. Sergio Markarián, ex técnico de la selección peruana, fue muy permisivo con los jugadores. Durante casi todo el proceso eliminatorio para Brasil 2014 optó por no concentrar a sus jugadores. Estos aprovecharon las concesiones del ‘Mago’ para armar encerronas, salir a discotecas, tomar en la calle, etc. Como consecuencia hubo muchas lesiones sospechosas, intoxicaciones que no tenían justificación y un rendimiento físico tan pobre a lo largo del proceso. El técnico charrúa optó por concentrar a su plantel cuando ya estaba jaqueado por la situación, algo que no gustó al grupo, en especial a los llamados ‘extranjeros’.

Me pregunto ¿qué hubiera pasado si algo como lo sucedido con Vidal se habría dado en nuestro medio? ¿Si Farfán, Guerrero o Vargas fueran los protagonistas de un hecho como el sucedido anoche? Quizás la policía y los encargados de seguridad de la FPF habrían hecho hasta lo imposible por ocultar el hecho.

Solo hace unos días, un programa de espectáculo mostró imágenes de cómo nuestros ‘extranjeros’ se divertían en la noche, en los previos a la Copa América. En una de ellas se observa al defensa Carlos Zambrano siendo intervenido por dos policías, no se sabe si para verificar si había tomado o si tenía el permiso para utilizar lunas polarizadas. El ‘León’ no tuvo mejor idea que sacar su teléfono y hacer una llamada sabrá Dios a quién. Lo cierto es que el jugador le pasó el teléfono a uno de los oficiales quien luego dejó ir al jugador. ¿Llamó a un amigo influyente para que la cosa quedara ahí no más?