Buscar

Curva Diagonal

Deporte – ciencia

Autor

brunorivas

Escribe sobre cosas que pasan en abril y en otros meses.

Argentina va por la toma del continente

0012817536

por BRUNO RIVAS

Por estos días, muchos han pronosticado la decadencia del imperio brasileño. Sus decepcionantes actuaciones en el Mundial del 2014 y en la Copa América de Chile, estarían poniendo en evidencia el fin de la hegemonía brasileña en el continente. Parece difícil que la verdeamarela recupere pronto su posición dominante en esta región. Ante esa nueva situación es relevante preguntarse quién ocupará su lugar. El conocido refrán “A rey muerto, rey puesto” debería aplicarse en este caso. Por lo visto hasta ahora en el torneo, Argentina emerge como el gran candidato a ocupar el trono.

El 6 a 1 endilgado el martes a la selección paraguaya parece ser el punto culminante de un proceso de expansión del fútbol argentino. Después de una primera etapa en la que el equipo albiceleste parecía calentar motores, ya empezó a emplear todo su potencial. Con su cadena de asistencias, el cerebro del equipo, Lionel Messi; terminó de demostrar que está más que contento con el esquema de Martino. Los fantasmas paralizantes que aparecieron contra Colombia, no se dieron cita en la semifinal. Argentina está empezando a olvidarse de sus fracasos.

El predominio regional de los gauchos no solo se expresa en las canchas. Fuera de ellas, en los banquillos, Argentina está dando pruebas de que está tomando el continente. La gran prueba es que todas las selecciones que han llegado a las semifinales del torneo tienen a un argentino como director técnico. Cada equipo victorioso cuenta con un entrenador que expresa la argentinidad. Este sistema de franquicias que ha aplicado la AFA le permite asegurar por lo menos un pedazo de la gloria. Si la albiceleste no llegara a alzar la copa, tiene asegurada parte del logro. Por lo menos, un argentino sería el responsable de la victoria. Sin duda, el país gaucho se está reservando el monopolio del éxito.

No obstante, la conquista del continente aún implica cruzar un último obstáculo: la toma de Santiago. La agresividad de la tropa argentina por momentos ha provocado que se descuiden los flancos defensivos. Su rojo rival, liderado por un hábil estratega gaucho, podría aprovechar esa debilidad. Asimismo, hasta ahora, los chilenos han sabido sacarle provecho a su localía. Pese a esos baches por superar, lo más probable es que Argentina termine de concretar su gesta. El buen fútbol desplegado debería permitirle emerger como el nuevo imperio sudamericano. Solo otro imperio, que aparece con cierta regularidad en el fútbol, podría bloquear su expansión: el de la injusticia.     

El Perú se llama Carlos

por BRUNO RIVAS

El Perú es Carlos Lobatón. Uno de los grandes aciertos de Ricardo Gareca es el de haberle dado la capitanía de la selección al volante celeste. Actualmente, es el jugador que mejor representa el espíritu de la blanquirroja. Lobatón es un jugador ordenado, disciplinado, dispuesto al sacrificio y con momentos de genialidad; sin embargo, nunca ha logrado trascender en la alta competencia. Su buen toque y visión de juego le han permitido destacar en el fútbol nacional pero sus limitaciones físicas impidieron que diera el salto al exterior. A pesar de que en las últimas temporadas se ha convertido en la máxima estrella del campeonato peruano, los 35 años de Lobatón juegan en su contra. Con esa edad es bastante improbable que llegue al mundial Rusia 2018. No obstante, da la lucha y contagia a los que vienen para el relevo. Lo suyo fue solo la Copa América y en ella cumplió con creces.

carlos-ascues

El Perú es Carlos Ascues. El volante de Melgar de Arequipa ha sido la gran sorpresa de la selección peruana. En la Copa América, Gareca lo ha reinventado al ubicarlo en la zaga de su escuadra. Los resultados han sido fenomenales. Después de mucho tiempo, la blanquirroja cuenta con un ‘patrón’ capaz de salir jugando desde la defensa y que se da el lujo de llegar al campo rival en los momentos en que el equipo necesita un empujón. Sus 23 años lo convierten en una promesa que puede aportar en futuros procesos. No obstante, su gran problema es la inestabilidad. Desde su debut en el 2011, Ascues ha jugado en cinco equipos diferentes, entre ellos dos europeos. Hasta ahora, el polifuncional jugador no ha podido asentarse en un lugar. Cabe preguntarse si con el consejo del seleccionador peruano, Ascues logrará por fin ubicarse en el mundo del fútbol y marcar la ruta que lleve a Perú a una Copa del Mundo.

11653256_10153388136639140_2111622337_n

El Perú es Carlos Zambrano. En el minuto 18 del partido con Chile, Carlos Zambrano destruyó las ilusiones de un país que había aprendido a quererlo. El defensa peruano conocido por su matonería volvió a fallarle al equipo. Una vez más sus pergaminos europeos no le sirvieron de nada. En un partido clave en el que había que mantener la calma y el orden, el jugador del Eintracht Frankfurt eligió clavarle los botines a un rival. Hasta el encuentro con los sureños, Zambrano estaba realizando una soberbia Copa América. Analistas nacionales y extranjeros alababan el orden que había demostrado durante la primera ronda del certamen y destacaban que la solidez defensiva no había estado acompañada de las patadas que solía repartir. Pero ahora ha vuelto a sembrar dudas. Más de uno se pregunta si el zaguero seguirá perdiendo la cabeza en los partidos claves de la eliminatoria. ¿Los esquemas que planteará Gareca en la ruta para Rusia 2018 serán saboteados desde adentro? ¿Es posible confiar en jugadores que tienden a la autodestrucción?

Doctor Jekill y Mister Hyde

por BRUNO RIVAS

Analizar las actuaciones de la selección peruana es una tarea harto difícil. Cuando están en juego los sentimientos nacionales, ser objetivo requiere de un esfuerzo extra no presente en el examen de otras selecciones. En circunstancias como esas, el patriotismo futbolero suele colarse en redacciones, canales de televisión y estaciones de radio. Con la blanquirroja en la cancha, la línea que separa al comentarista del hincha se vuelve muy delgada.

Desde antes del inicio de la Copa América he sido escéptico sobre el accionar de la selección peruana. Mi post titulado “El Perú está calato” marcaba una posición nacida de la observación de nuestro alicaído campeonato nacional y de su relación con la estructura social del país. Tengo claro que una nación en la que no existe el principio de autoridad y en la que el individualismo se ha extendido, es muy difícil que se logre una hazaña colectiva como clasificar a un mundial o ganar un campeonato importante. Esa posición la he mantenido al observar cada actuación realizada por nuestra selección en Chile. Si hay un espacio en el que no me ubico es en el de los optimistas.

Sin embargo, mi posición escéptica se ha visto suspendida durante varios pasajes de las dos últimas semanas. Mi novia ha sido testigo de cómo el pitazo inicial de cada partido de la selección me transforma en un hombre de fe. Mis amigos de este blog me han visto sacar la calculadora y memorizarme todos los escenarios favorables a la blanquirroja. De pronto, me he reconocido como un ser bipolar que afirma a viva voz que el fútbol peruano no tiene futuro y que minutos después canta “Creo en ti” en la ducha. Lo admito, me he vuelto un personaje de Robert Louis Stevenson. Por estos días habitan en mi dos personajes: el doctor Jekill y mister Hyde.

el-extrano-caso-del-doctor-jekyll-mister-hyde-L-Y3PL6i

El doctor Jekill es un hombre de ciencia, un sujeto racional que sabe que cada fenómeno es consecuencia de una serie de elementos combinados. Jekill explica la aceptable actuación peruana en el hecho de que nos hemos enfrentado con la peor Brasil de su historia y con una Venezuela disminuida. Que le empatamos a Colombia apelando a una estrategia que no nos dará réditos en las eliminatorias y que le ganamos a Bolivia porque es el único equipo de Sudamérica que tiene más lagunas que nosotros. Está seguro de que no tenemos ninguna opción contra Chile y cree que nuestra performance en la Copa América nos hace más mal que bien. El doctor diagnostica que se está generando una expectativa que provocará otra grave desilusión en el torturado hincha peruano.

Por su parte, mister Hyde es un ser altamente pasional, un individuo dominado por sus impulsos y cuyas acciones son motivadas por la fe. Hyde ha alentado a la selección partido tras partido y eliminatoria tras eliminatoria. No le importa si el equipo juega bien o mal, si gana o pierde, si sorprende o arruga. Cada victoria vale por si misma y es parte de un plan mayor que es la clasificación al mundial. Para él es posible eliminar a Chile en su propia casa. Está seguro que el ratoneo puede volver a ser efectivo y llevarnos a la final, que con suerte también podríamos sacar adelante. El señor confía que se está generando un nuevo espíritu, uno que se impondrá a las deficiencias de nuestro fútbol y que nos permitirá ser competitivos en las eliminatorias. Hyde apuesta sus fichas a Rusia 2018.

Hoy hasta las 6:29 estaré dominado por el doctor Jekill pero sé que un minuto después Mister Hyde emergerá en mi. Deseo profundamente que Hyde tenga razón y poder celebrar a su salud tras el pitazo final. Que se suspenda la razón es uno de mis mayores anhelos.

Paraguay se venga del imperio brasileño

con-furia-asi-grito-el-topo-caceres-su-conversion_970_598_1247994

por BRUNO RIVAS

A pesar de que la frase se ha repetido hasta el cansancio, no deja de ser cierta: el fútbol da revanchas. Algunas de ellas van más allá de lo deportivo y reivindican hitos políticos propios del mundo real. Pese a que su trascendencia social es mínima, el alcance emocional de una victoria futbolística puede llegar a ser similar al de una revolución. Por eso las victorias de Argentina sobre Inglaterra tienen sabor a revancha histórica o los encuentros entre Alemania y Turquía se dan en un ambiente particular. En esa línea podemos ubicar a la victoria de Paraguay sobre Brasil en los cuartos de final de la Copa América.

Los paraguayos aún recuerdan con dolor a la Guerra de la Triple Alianza ocurrida en el siglo XIX. En ella, el país guaraní se enfrentó a tres de sus vecinos: Brasil, Argentina y Uruguay. La razón fue la invasión del Imperio Brasileño a territorio uruguayo que el mandatario paraguayo de entonces había jurado defender. El conflicto culminó con una derrota paraguaya que alcanzó la calificación de desastre demográfico y político. Como consecuencia de la guerra, los guaraníes perdieron entre el 50% y el 85% de su población y buena parte de los territorios disputados con Brasil. Algunos historiadores afirman que las consecuencias del conflicto se expresan hasta hoy y explican los altos niveles de pobreza del país sudamericano.

El sábado, Paraguay se volvió a enfrentar al Imperio Brasileño. Sin embargo, esta vez las circunstancias fueron absolutamente distintas. Al encuentro en Concepción llegaron las peores tropas brasileñas, unas incapaces de poder arrasar a una escuadra paraguaya ordenada y valiente. Solo refuerzos argentinos y uruguayos le hubiesen permitido a la verdeamarela conseguir un resultado abrumador frente a los guaraníes. Pese a eso, los brasileños empezaron intentando revalidar su otrora espíritu imperial. Comenzaron ganando con un gol de Robinho, quien antes era visto como uno de sus principales generales. Un primer tiempo con pocos ataques provocó que algunos ilusos pensaran que los albirrojos no podrían recuperar terreno; sin embargo, la segunda parte fue otra historia. A punta de coraje y aprovechando un error en la zona defensiva brasileña, empataron y llevaron el encuentro a los penales.  

En la definición final, Paraguay mostró un carácter que por estos días no se ve en Brasil. Los guaraníes sacaron de carrera a un equipo que no había hecho méritos para llegar a cuartos de final. Y confirmaron lo que habían puesto en evidencia cuatro años atrás en otra ronda de penales: que Brasil ya no es el gran imperio continental de antaño. Ahora a los albirrojos les toca enfrentar a otra selección que participó en la Guerra de la Triple Alianza. Esta vez sí se enfrenta a una tropa de élite pero quien sabe de repente se concreta otra reivindicación histórica.

Argentina-Colombia y la crisis de confianza

por BRUNO RIVAS

Para ganar primero hay que acostumbrarse. Uno tiene que estar convencido de que lo que le corresponde es levantar copas y acumular títulos. Que avanzar rondas es solo un mero trámite. Que el resultado ya está escrito. Sin esa convicción es bastante probable que uno no sea capaz de entregarse al éxito. Y que uno termine pateando el balón muy lejos del arco. El encuentro disputado ayer en Viña del Mar enfrentó a un equipo acostumbrado al fracaso y a otro al que le es cada vez más difícil recordar lo que es la gloria.

La selección colombiana ha hecho de la decepción una norma. Desde que su fútbol es visto como uno de los mejores del continente, allá por la década del noventa, no ha estado a la altura de las expectativas. En 1994, luego de haber goleado 5 a 0 a Argentina en Buenos Aires, el fantástico equipo de Valderrama, Rincón y Asprilla fue un fiasco en el mundial y fue eliminado en primera ronda. Cuatro años después, en Francia, repitió la performance y regresó a casa temprano. Ni si quiera la Copa América que ganó en casa en el 2001 le devolvió el prestigio ya que el torneo quedó deslucido por la ausencia de Argentina y del primer equipo brasileño. Tras sus dos fracasos mundialistas, le tocó una ausencia de alegrías que duró hasta el 2014. En Brasil, la nueva generación de estrellas ilusionó a todos. Una primera ronda de ensueño y su gran actuación contra Uruguay provocó que muchos creyeran que James y compañía podrían eliminar a una deslucida Brasil. Sin embargo, los colombianos volvieron a achicarse ante las circunstancias y acumularon una decepción más.

2A03F12A00000578-0-image-a-7_1435364695821

Por su parte, actualmente Argentina juega con una generación que ha aprendido a convivir con el fracaso. La albiceleste no gana un torneo importante de selecciones desde la Copa América de Ecuador en 1993. A partir de esa fecha ha sufrido eliminaciones constantes, varias de ellas bastante dolorosas. En Mundiales y Copas América, sus rivales históricos, Alemania y Brasil, lo han goleado o arrebatado finales en tiempo extra. El recuerdo de un capitán argentino alzando una trofeo se hace cada vez más lejano. Y dicho historial de derrotas se refleja en una crisis de confianza que suele acosar a sus principales estrellas.        

Ayer, en Chile, los fantasmas de los dos equipos volvieron a manifestarse. La otrora favorita Colombia se achicó una vez más. Por su parte, Argentina volvió a mostrarse incapaz de actuar como un grande. A pesar del buen fútbol desplegado, los gauchos parecían estar a punto de repetir otro fracaso. Y esa falta de relación con la gloria se manifestó durante la ronda de penales. Mientras Argentina desperdició dos oportunidades de llevarse el partido, Colombia no aprovechó los golpes anímicos sufridos por su rival. Solo un hombre relacionado con el éxito logró mostrar cuál es el camino correcto. Quizás el gol de Tévez le devuelva la confianza a la albiceleste. Es posible que su victoria por penales sobre Colombia le permita a Argentina recuperar la memoria.

 

Perú-Bolivia y el acuerdo binacional

PerúBolivia

por BRUNO RIVAS

El martes pasado en Puno tuvo lugar el Primer Gabinete Binacional Perú-Bolivia. Producto de ese encuentro se firmó la Declaración de Islas Esteves que incluye 37 acuerdos. Los primeros 36 se han hecho públicos; sin embargo, el último es un secreto que comparten los presidentes Ollanta Humala y Evo Morales. Solo los más arriesgados periodistas han podido sondear sobre la naturaleza del mismo. Uno de ellos se ha atrevido a comunicar al autor de este post el acuerdo en cuestión. En primicia lo anunciamos: El fútbol peruano y el boliviano se han fusionado.

Para nadie es un secreto que el balompié boliviano siempre ha visto con admiración al peruano. Clubes como Universitario y Sport Boys tienen sus émulos en el Altiplano. Grandes delanteros como Jorge ‘Koki’ Hirano dieron cátedra en los equipos más poderosos de La Paz. Recientemente, Marcelo Martins, la máxima estrella boliviana, comparó a la blanquirroja con Italia. Ante esos antecedentes, el acercamiento entre gobiernos se convirtió en la perfecta ventana de oportunidad para acercar a las selecciones de dos pueblos que aman y sufren el fútbol.

El encuentro disputado en Temuco por los cuartos de final de la Copa América sirvió como primer entrenamiento del nuevo combinado. Los titulares vestidos de rojo no tuvieron ningún problema en superar a los suplentes ataviados de blanco. Con suma facilidad, el primer equipo se puso tres goles arriba pero tuvo la cortesía de no concretar un marcador de escándalo. Incluso, Advíncula, uno de los más bonachones del equipo, tuvo la genial idea de cometer un penal que permitía que los suplentes salieran del campo con el honor intacto. La primera pichanga no concluyó con caras largas.

Ahora se viene la verdadera prueba de fuego para el equipo binacional. El lunes en el Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos se enfrentará a Chile por las semifinales de la Copa América. No obstante, las últimas informaciones indican que el acuerdo secreto se está resquebrajando. Emulando a lo ocurrido en la Guerra del Pacífico, la escuadra boliviana habría decidido dejar a la peruana a su suerte. Ni Chumacero, ni Martins reforzarían al equipo rojiblanco. Sin ninguna ayuda, Guerrero, Pizarro y compañía van por la heroica a Santiago de Chile. Su misión es no repetir campañas anteriores.

La infamia de Santiago

por BRUNO RIVAS

Para cambiar la historia es preciso realizar una gran hazaña. Sin embargo, y lamentablemente, también existe otro camino: el de recurrir a la infamia. El asesinato de un mandatario, la traición a un aliado o la consumación de un genocidio son acciones que han cambiado el destino de pueblos enteros. En su adecuada dimensión, el fútbol ha tomado con frecuencia la segunda ruta. ‘Manos de Dios’, goles fantasmas o patadas arteras le han permitido a algunas selecciones ganar partidos clave e incluso campeonatos. El miércoles en el estadio Nacional de Santiago de Chile se escribió un capítulo más de esta penosa trama.

Ayer, la selección chilena no solo se enfrentaba a uno de los equipos más difíciles de Sudamérica; también debían derrotar a un fantasma poderoso: el de las estadísticas. La escuadra roja había perdido en 18 de los 28 encuentros disputados contra la celeste. Asimismo, su récord de cero títulos continentales languidecía frente a los quince de los charrúas. Los de Sampaoli eran conscientes de que para vencer a Uruguay y mantener latente el sueño de levantar la Copa América había que hacer algo extraordinario. Había que jugar para cambiar la historia.

‘La Roja’ empezó el encuentro mostrando no estar a la altura de las circunstancias. Su juego dinámico y de toque fue bloqueado por una escuadra que salió con el cuchillo entre los dientes. Un primer tiempo sin grandes opciones de gol dejó en claro que los sureños necesitaban recurrir a otra estrategia que les permitiera llegar al gol. Y la elección fue una que se aleja de toda táctica profesional.

A menos de media hora para el final, Jara comete una agresión sexual contra Cavani y lo saca del partido. El caudillo sufriente de los charrúas no pudo aguantarse y, tras aplicar una cachetada a su atacante, recibió la cartulina roja. Una vez más la infamia cambió el curso de las cosas. La cancha se inclinó y se vino una marea roja. Al minuto 81, la muralla celeste cayó. El gol de Isla terminó de marcar el rumbo de la historia. Otra expulsión uruguaya en el minuto 90 solo sirvió para darle al resultado más sabor a injusticia. Hoy en calles y canales solo se habla de la infamia de Santiago; veremos si en diez días, como suele ocurrir en el fútbol, un campeonato hace olvidar los dedos de Jara.

Jamaica y la tradición del convidado de piedra

por BRUNO RIVAS

Si algo confirmaron los jamaiquinos durante la Copa América es que son los más veloces. Están tan acostumbrados a cruzar primero la meta que fueron los primeros en abandonar Chile. Sin embargo, en el campo de las habilidades relacionadas con el balompié poco demostraron. Se podría decir que su mayor mérito fue el de repetir el mismo marcador durante los tres partidos que disputaron. El 1 a 0 contra Uruguay, Paraguay y Argentina supo a buen resultado para un equipo que entendió que solo había llegado para cumplir. Finalmente, si algún consuelo le queda a los amantes del buen fútbol es que la actuación de los ‘reggae boys’ sirvió para seguir escribiendo la historia de los convidados de piedra del torneo continental.

reggae-boyz

Desde su primera edición hasta la actualidad, la Copa América ha tenido diferentes formatos, generalmente motivados por la adhesión de nuevas selecciones. Cuadrangulares, eliminatorias sin sede fija o el todos contra todos fueron algunos de los sistemas que fueron empleados durante las ediciones previas a la década del noventa. Fue recién en 1993, en el torneo desarrollado en Ecuador, cuando se adoptó el formato que conocemos actualmente: el de tres grupos formados por cuatro equipos. Dado que este sistema requiere de doce escuadras y la Conmebol solo cuenta con diez siempre se hace necesario la participación de dos invitados. Una de las vacantes siempre ha sido llenada por México, la otra por el convidado de piedra.

Han sido pocas las veces en que el segundo invitado ha logrado cumplir con una buena performance. En Ecuador 93, Estados Unidos solo cosechó un punto y quedó último en la tabla general. Costa Rica obtuvo el mismo puntaje en Bolivia 97 y se ubicó en el sótano de su grupo. Lo mismo ocurriría con Japón en Paraguay 99. En Perú 2004, Costa Rica lograría una mejor actuación al lograr tres puntos y avanzar a cuartos. EE.UU. volvería para Venezuela 2007 pero regresaría a casa con cero puntos. Finalmente, en Argentina 2011, Costa Rica volvería a quedar fuera en primera ronda tras quedar como el peor tercero del campeonato. Las únicas excepciones a la regla se dieron en Uruguay 95 cuando Estados Unidos logró el cuarto lugar y en la accidentada Colombia 2001 cuando Honduras alcanzó también la cuarta posición.

Siguiendo la numerología no debería sorprender a nadie la actuación de Jamaica en Chile 2015. Finalmente está cumpliendo con una tradición que solo se ha roto por circunstancias excepcionales. Que nadie se burle de los ‘reggae boys’. No woman, don’t cry, mejor recuerda las estadísticas.

Yo soy tu padre

por BRUNO RIVAS

Ya lo dijo Freud: nuestro primer rival es nuestro padre. La personalidad de cada individuo se constituye a partir de una derrota sufrida a costa de nuestro progenitor. Es el padre el encargado de hacerle ver al niño que no puede vivir atado a su madre y que es necesario que desee a otra persona. Si no se diera ese suceso viviríamos atados al narcisismo y nunca nos integraríamos a la sociedad. Por eso no es raro que por nuestro padre haya una combinación de resentimiento y gratitud. Quizás esa mixtura de sentimientos explique el resultado del encuentro entre Perú y Colombia.

colombiano nacional cueto de la rosa 1982 f

Durante mucho tiempo, los colombianos vieron al fútbol peruano con envidia. Una y otra vez, nuestro balompié se mostraba como superior al de ellos. Desde los cincuenta hasta los ochenta, figuras rojiblancas como Valeriano López, ‘Titina’ Castillo, ‘Tito’ Drago, César Cueto, Guillermo La Rosa, Julio César Uribe, Eduardo Malásquez, entre otros, dieron cátedra en los clubes colombianos. En la final de la Copa América del 75, Hugo Sotil bailó y venció al ídolo de Cali Pedro Zape. Asimismo, durante los veinte años que la escuadra amarilla no podía acceder a los mundiales, la blanquirroja tuvo su etapa de gloria. Incluso, en el 81, la eliminación fue cortesía de sus vecinos del sur. La paternidad era evidente y forjó un deseo en Colombia: para acceder al fútbol mundial había que jugar como Perú.

Justamente, en los ochenta toda una generación de futbolistas colombianos creció observando a los cracks peruanos. Y cuando el fútbol incaico entró en decadencia, el cafetero tomó la posta. El ‘Pibe’ Valderrama, Freddy Rincón y el ‘Tino’ Asprilla ocuparon el lugar de Cueto, La Rosa y Malásquez. Los hijos adoptivos de los cracks peruanos llegaron a tres mundiales seguidos, Italia 90, EE.UU. 94 y Francia 98, rindiendo tributo al buen juego heredado. Y estaban tan hechos a la medida de sus progenitores que llegaron a mostrar la misma irregularidad. Cuando eran los grandes favoritos de EE.UU. 94, imitaron el fiasco de la selección peruana en España 82. Regresaron sin pena ni gloria tras ser derrotados por equipos aparentemente inferiores.

perúcolombiapadre

Desde entonces, Colombia le ha mostrado a su alicaído padre más resentimiento que gratitud. Una serie de goleadas en casa y victorias de visitante de colombianos sobre peruanos, han hecho olvidar aquellas épocas en las que los cafeteros anhelaban ser como los incaicos. Tanto así que son pocos los que reconocen esa paternidad. Sin embargo, de vez en cuando, el parentesco es reconocido. Cuatro años atrás en Argentina, los cafeteros tuvieron que agachar la cabeza ante Perú. Y hoy, en el día del padre, se volvió a respetar la tradición. En Temuco, los colombianos fueron maniatados y, a pesar de sus violentos berrinches, tuvieron bajar las revoluciones. A regañadientes concedieron un resultado que le ha permitido a la selección peruana acceder a los cuartos de final de la Copa América. Un empate que es el regalo forzado propio de la fecha. Por más que finja olvidarlo, Colombia sabe quién fue el que lo llevó de la mano al fútbol mundial.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑